A hoax inside a half-truth inside bot-driven hashtags and state-run media as part of Russian-Venezuelan campaign for the Sputnik V vaccine

Rodolfo A. Rico

En español

Vacuna rusa: La matrioska de la desinformación

 

Un bulo dentro de una media verdad dentro de hashtags impulsados por bots y medios estatales como parte de la campaña ruso-venezolana por la vacuna Sputnik V

 

Rodolfo A. Rico

 

No hay duda de la interferencia rusa en las elecciones de Estados Unidos o el referéndum de la Brexit. Sin embargo, ¿qué ocurre en América Latina? Más aún, ¿cuál es la relación con Venezuela? Al fin y al cabo, fue el finado presidente revolucionario venezolano Hugo Chávez quien hizo el llamado a las trincheras de la Internet, fue en Venezuela donde el Ministerio de Información publicó un manual de guerra digital y donde se ganan bonos adicionales en la tarjeta para leales al régimen, denominada Carnet de la Patria, por volverse activista en línea.

 

El canal multiestatal regional Telesur, Russia Today (rebautizado como RT America en los EE. UU. y RT Actualidad en América Latina) y Sputnik Mundo (que recuerda al satélite ruso, pero sobre todo a una especie de contraparte de la era soviética de una revista estilo Selecciones del Reader’s Digest, publicada en todo el mundo) son necesarios para entender la estrategia de propaganda estatal compartida entre Venezuela y Rusia.

 

Un análisis de las cuentas en Twitter de estos tres medios, a partir de 5.000 seguidores de cada uno extraídos de manera aleatoria, permite identificar cuentas gubernamentales venezolanas que hacen seguimiento a dichos medios. Cuentas oficiales como la de la Cancillería venezolana (@CancilleriaVE) o el Ministerio de Información (@Mippcivzla), pero también la del Carnet de la Patria ([@CarnetDLaPatria] cuyo sitio web es el cuarto más visitado de Venezuela según Similarweb) muestran este patrón.

 

La cuenta Twitter de la vicepresidencia (@ViceVenezuela) y la vicepresidenta Delcy Rodríguez también impulsa esta tendencia. Además, las empresas del Estado, como la productora de aceite comestible Industrias Diana, se dan a la tarea de “lubricar” la atención sobre la vacuna rusa.

 

Fueron al menos 42 cuentas vinculadas al estado venezolano que promovieron las etiquetas #SputnikV y #SputnikvllegaAVenezuela. Otro dato digno de mención es que la unión cívico-militar del régimen también está presente en la campaña digital con al menos una decena de cuentas vinculadas sobre todo a la Guardia Nacional Bolivariana (con el prefijo "@GNB" en el cuadro a continuación).

 

Tópicos por usuario (pro) gubernamental

 

Fuente: Hoaxy

 

Otro análisis, a partir de los datos sobre la etiqueta #SputnikV extraídos por la herramienta Hoaxy, muestra que evidentemente fue impulsada por RT Actualidad con el apoyo de al menos 54 bots y 152 cuentas más, que comparten muchas de las características a las que usualmente identificamos como ciborgs.

 

Cuentas impulsoras y bots

 

Fuente: Hoaxy

 

El alcance de la campaña en medios interactivos y tradicionales no corresponde a la realidad de que la vacuna no haya llegado a Venezuela para su uso masivo, sino para la tercera fase de la prueba de su calidad y de su idoneidad para uso en humanos. Al enfocarse la campaña en la vacuna y no los venezolanos en quienes se probará, se oculta el papel de los nacionales como simples conejillos de Indias de los rusos. Como las muñecas matrioskas, el despliegue informativo oculta otras historias.

 

There is no doubt about Russia’s meddling in the US elections or the Brexit referendum. However, what is happening in Latin America? Moreover, what is the relationship with Venezuela? After all, it was the late revolutionary Venezuelan President Hugo Chavez who called for the Internet trenches, it was in Venezuela where the Information Ministry published a digital warfare handbook and where anyone can earn extra bonuses on the card for regime loyalists, named Carnet de la Patria (Fatherland Card), by becoming an online activist. 

The multi-state regional channel Telesur, Russia Today (rebranded RT America in the US and RT Actualidad in Latin America), and Sputnik Mundo (reminiscent of the Russian satellite, but above all of a sort of Soviet-era counterpart of Reader’s Digest magazine, published worldwide) are necessary to understand the state propaganda strategy shared by Venezuela and Russia.

An analysis of these three outlets’ Twitter accounts, based on 5,000 randomly selected followers of each, allows us to identify Venezuelan government accounts that follow up on the above Russian media. Official accounts such as those of the Venezuelan Foreign Ministry (@CancilleriaVE) or the Information Ministry (@Mippcivzla), but also that of the Carnet de la Patria ([@CarnetDLaPatria] with its website being the fourth most visited in Venezuela according to Similarweb) show this pattern.

The Twitter account of Vice President Delcy Rodriguez’s Office (@ViceVenezuela) is also driving this trend. In addition, state-owned companies, such as cooking oil manufacturer Industrias Diana (@DianaIndustrias), task themselves with ‘lubricating’ the attention on the Russian vaccine.

There were at least 42 accounts linked to the Venezuelan State that promoted the hashtags #SputnikV and #SputnikvllegaAVenezuela (#SputnikVArrivesInVenezuela). Another noteworthy fact is that the regime’s civil and military unity is also present in the digital campaign with at least a dozen accounts linked mainly to the Bolivarian National Guard ([Guardia Nacional Bolivariana] those bearing the “@GNB” prefix in the table below). 

Topics by (pro) government handle

Source: Hoaxy

Another analysis, based on the hashtag #SputnikV data obtained from the Hoaxy tool, shows that it was evidently promoted by RT Actualidad with the support of at least 54 bots and 152 other accounts, sharing many of the characteristics that we usually identify as cyborgs. 

Boosting accounts and bots

Source: Hoaxy

The scope of the social and mainstream media campaign does not reflect the fact that the vaccine has not arrived in Venezuela for widespread use, but for the third phase of its quality tests and its suitability for use on humans. By focusing the campaign on the vaccine and not the Venezuelans on whom will be tested, the nationals’ role as mere Guinea pigs of the Russians remains concealed. Like Matryoshka dolls, the news coverage hides other stories.

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